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Engordando con la edad

Sin saber por qué desconfió de esa mujer. «No parecía paso que supiera de cocina», pienso. Cada día, como si ese libro Fuera una mirilla, no podía evitar dirigirle la mirada. Miraba la foto pensando que era una pretenciosa. Seguía mirando Las Otras novedades, pero ese libro influía en la dieta. Ahora bien, en ningún caso se bueno obsesionarse miedo no romperla ni obsesionarse en que la hemo roto.

¿Por qué desde que he cumplido cincuenta años engordo comiendo lo mismo?
La paciente, aunque hacía pocos meses que había entraré a la menopausia, notaba como la cintura se le iba formando una especie de flotador que, más que salvarla de nada, la ofrecía gava. Le molestaba aquella nueva forma de su cuerpo que, cada vez que se sentaba, le flotaba por los lados y por delante. También había ganado un Parel o tres kilos, aunque comía lo mismo que antes. Parecía que a partir de los cincuenta años su cuerpo había decidido coger nuevos rumbos y adquirir nuevos hábitos.

Ella pensaba envejecer con dignidad, pero no entendía por qué alimentacion sanahabía que renunciar a su peso de siempre. Una cosa era envejecer, pensaba, la otra engordar. No era una cuestión de volver a tener la cintura que vibrar, como cuando era joven, sino de poder acompañar el paso del tiempo cuerpo ligero.

Cuando las mujeres nos acercamos a la menopausia o cuando ya estamos de pie, los estrógenos, la principal hormona femenina, empieza a decir adiós a alguna de las tareas que hacía cada mes en nuestro cuerpo. Una de estas, su participación en los ciclos menstruales, va disminuyendo discretamente y deja su lugar a otras hormonas, como los andrógenos. Lisa y llanamente: se da por finalizada la etapa de fertilidad.

A medida que los estrógenos disminuyen su presencia, también se llevan parte de sus pertenencias, una de las cuales es el depósito de grasa que la mayoría de mujeres tenemos situado de cintura para abajo. Esta grasa de los muslos migra hacia zonas más altas y se deposita mayoritariamente en la cintura y al coli. Después de tantos años de trabajos para intentar evitar correr un agujero de la hebilla del cinturón, ahora la cosa ya no tiene remedio y el cinturón ya no lo necesitamos para nada.
La grasa, alrededor de los cincuenta años, migra hacia zonas más altas y busca nuevos parajes donde descansar de Y su etapa anterior.

En esta época, hay que estamos muy atentos a las alteraciones metabólicas que aparecen con más facilitaré que en otras épocas: como la diabetes (exceso de azúcar en la sangre), la osteoporosis (falta de calcio en los huesos) y la aumento de peso (el metabolismo se ralentiza).